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COMUNIDAD KOLLA

COMUNIDAD KOLLA

11.03.2019

La comunidad Kolla es originaria de la región Andina, y aún hoy en día conservan su idioma original, el quechua y sus fiestas y ritos con influencia cristiana, celebrando a la Pachamama con instrumentos musicales propios o apropiados como el chas chas, erques, bombos, cajas y sicus.

Se destacan por ser grandes tejedores de lana de oveja y llama, creando tapices, guantes, medias, chulos, chalecos, ponchos y chales teñidos con productos vegetales, siendo simple a la vista distinguir el diseño único que denota su historia. Esta técnica posee cientos de años, siendo el tejido una de las actividades más antiguas de la puna. Cabe mencionar que también realizan alfarería utilitaria, lo que significa que no es solo de decoración, sino que es hecha para ser utilizada.
La llama es una de las materias primas principales en el plano económico, dado su potencial como productora de carne y de fibra; también considerado pilar del desarrollo social de la región. La fibra de llama se obtiene a través de la esquila del animal, actividad importante y bien cuidada para evitar que el producto pierda su valor. La esquila se realiza en la puna normalmente a mediados de la primavera, entre el mes de octubre y diciembre de cada año.
Una vez finalizada la esquila anual, se lava la lana con agua y jabón, se estruja y deposita sobre una superficie plana para que pueda secarse al sol. Una vez seca la lana, se prepara el telar de acuerdo a las medidas y diseño de la prenda a elaborar y los artesanos comienzan el proceso. El siguiente paso es el escarmenado, en el que se estiran los fragmentos y se separan a mano las fibras hasta obtener una textura suave. En cuanto al hilado, este se lleva a cabo con una pushka o una rueca que permiten torcer la lana escarmenada hasta llegar al grosor del hilo deseado y así comenzar a tejer sus características prendas de vestir.
Dentro de la cultura Kolla, la actividad artesanal representa el 33% de los ingresos totales en la economía familiar, una fuente de ingresos alternativa frente a la falta de trabajo. La producción de hilado y tejido artesanal es tradicionalmente una actividad ligada a la mujer, quien transmite este arte a través de las generaciones; mientras que el hombre se encarga de la cría de llamas. Una actividad que en conjunto es rendidora en cada aspecto.
La actividad artesanal da lugar a una revalorización cultural de los pueblos Andinos, y en este sentido, Arte y Esperanza brinda apoyo en la comercialización y formación de grupos auto sustentables bajo el marco del Comercio Justo en la producción artesanal, a la vez que fomenta el Consumo Responsable, con el fin de disminuir las condiciones de explotación en las que muchas veces trabajan los artesanos de las comunidades indígenas. A raíz de esta situación y en acuerdo con el equipo de Cáritas de la Prelatura de Humahuaca, se llevaron a cabo la apertura de las Tiendas “Manos Andinas”, tiendas solidarias que forman parte del Proyecto Tulipano Ceibo y permitieron apoyar a nuevas familias productoras.


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