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La perspectiva de una antropóloga francesa de Arte & Esperanza

La perspectiva de una antropóloga francesa de Arte & Esperanza

05.07.2018

A primera vista el pueblo jujeño puede parecer reseco. La tierra roja se levanta con el viento; los cactus majestuosos que puntean los cerros se mantienen quietos. Pero si mirás más allá, esta tierra está fecunda de vida.

Estos pueblos Kolla pueden rastrear su historia a ancestros que han poblado estos valles desérticos desde 10.000 años. Una agricultura modesta de maíz, papas, zapallo, entre otros y un pastoralismo de cabras y llamas florece con el conocimiento transmitido a través de las generaciones. Y con manos expertas mujeres tejen prendas para protegerse contra el frío de las noches jujeñas.

Este no es una imagen de un pueblo atrapado en tiempos pasados. Es la historia de un pueblo con su propia riqueza, sus propias costumbres, comidas, bailes, música y tradiciones. También es la historia de un pueblo olvidado en el mundo de los grandes edificios de las capitales, empujado hasta los límites de la sociedad dominante y, durante mucho tiempo, sometido a una política de represión cultural y económica.

Lo que este pueblo no tiene son suficientes fuentes de empleo, escuelas, hospitales u oportunidades para participar en la economía moderna tal como está. La economía tradicional del comercio de cerámicas, prendas y agricultura ha sido reemplazada por despensas de comida empaquetada y ropa hecha en tierras distantes.

Pero la voluntad para retomar una vida próspera sigue con fuerza. Realizar esto es multifactorial pero el paso fundamental es desarrollar oportunidades económicas sustentables las cuales valorizan la cultura local.


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