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Crónica del viaje al Norte 3era parte

Crónica del viaje al Norte 3era parte

10.06.2019

“De la quebrada a la Puna”

Entrando en nuestra tercer semana de viaje, un mediodía acordamos ir a almorzar con Vicenta, artesana del Grupo de Mujeres Esperanza, unas deliciosas empanadas de carne cortada a cuchillo, comúnmente llamadas “jujeñas” a la casita de la Iglesia de Iruya, donde el cura amablemente nos había hecho un lugar para pasar la noche anterior. Luego de charlar sobre los proyectos vigentes y de disfrutar de los paisajes que el norte nos ofrecía a cada paso, retornamos hacia Humahuaca donde nos reencontramos con Marcelina para terminar de empacar todo lo que les compramos a lxs artesanxs locales. Terminada esta tarea, nos dirigimos a través de una calle con adoquines desgastados y paredes altas hacia Manos Andinas.
A diez minutos andando, pudimos divisar dos mujeres de porte pequeño y coloridas ropas, que esperaban con ansias nuestra llegada. Sus nombres eran Benita y Santusa. Alli tenian preparado el pedido que les habíamos hecho anteriormente: Tulmas, ponchos, chales y bufandas de lana. Una vez recogido el encargo, finalizamos el dia visitando a Sebastián, colaborador incansable de Cáritas, quien nos recibió en su restaurante y charlamos sobre la realidad del pueblo jujeño. El final de ese día estuvo cargado de cansancio de tanto andar, pero sobre todo de una sensación de felicidad que nos abrazaba y desbordaba por haber logrado todo lo que nos habíamos propuesto al iniciar esta recorrida norteña.
Habiendo atravesado la noche, el sol de la mañana siguiente se nos incrustó en los ojos avisándonos que era momento de seguir. Regresamos a la tienda de Manos Andinas para recoger las cajas que serían enviadas a Buenos Aires para comercializar los productos. Nos despedimos con un cálido abrazo y un sincero hasta pronto, para dirigirnos hacia Purmamarca e imitar lo que acabábamos de hacer, recoger más mercadería. Desde este pueblo mágico y lleno de rincones coloridos, seguimos camino hacia Salinas Grandes, donde el paisaje nos invitó a realizar una producción fotográfica con las prendas andinas como protagonistas, para que las personas que siguen y apoyan esta organización puedan estar informadxs y actualizadxs de las artesanías disponibles. Al llegar a las Salinas, quedamos sorprendidxs al ver una asamblea de las comunidades andinas reclamando por la extracción indiscriminada del litio. Pudimos hablar y ser parte de ese momento tan importante para las personas que habitan allí y sufren por estas prácticas sistemáticas, sin control alguno.
Cuando emprendimos el regreso, y nos alejamos de ese inmenso mar de sales blancuzcas, teníamos claro nuestro próximo destino: Susques, una localidad de la Puna Argentina al oeste de la provincia de Jujuy. Una vez arribadxs, nos encontramos con Adela, una de las artesanas de la Asociación Airampo y tejedora experta en lana de llama y vicuña, quien nos orientó hacia los guantes, medias y bufandas, entre tanto para elegir. Si bien terminaba nuestra labor aquí, antes de regresar a Humahuaca no quisimos dejar de visitar y saludar a nuestra querida amiga Nila Calpanchay, quien es ex-presidenta de Airampo, además de formar parte del colegio que nos reunía esa tarde. Compartimos con ella una corta pero amena charla con el sol cayendo detrás nuestro, indicativo de que era momento de regresar. Entre besos y abrazos despedimos a Nila, emprendiendo el camino de vuelta a Humahuaca.
A la mañana siguiente tomaríamos el vuelo a Buenos Aires. Pero este regreso no nos encontraba igual que a nuestra llegada, nos fuimos transformadxs, renovadxs para seguir peleando por nuestrxs ideales, cargando con nosotrxs 30kg de hilados artesanales de Manos Andinas directo para nuestras tiendas. Si bien sabemos que siempre queda por hacer, con cada viaje nos acercamos un poco más a nuestro objetivo último, conociendo en el camino artistas y artesanxs únicos que confían en Arte y Esperanza para tener un presente y un futuro mejor.


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